Seis formas de hacer negocio ofreciendo productos y servicios gratis en internet
En un interesante artículo publicado por la prestigiosa revista Wired se analiza la gratuidad en internet. El autor considera que el fenómeno de lo gratis ha llegado a la red para quedarse, y pone como ejemplos las pasos atrás dados por algunos medios como The New York Times y The Wall Street Journal, que tras intentar cobrar por sus servicios online han cedido en su pretensión.
A partir de esta idea, el artículo establece seis formas de hacer negocio a partir de la distribución de contenidos o servicios gratis en internet. De hecho, la mayor parte de estas formas ya existían antes de la popularización de internet, pero la red les ha dado mayor alcance.
Seis formas de hacer negocio ofreciendo productos y servicios gratis en internet.
En un interesante artículo publicado por la prestigiosa revista Wired se analiza la gratuidad en internet. El autor considera que el fenómeno de lo gratis ha llegado a la red para quedarse, y pone como ejemplos las pasos atrás dados por algunos medios como The New York Times, The Wall Street Journal, (y El País, añadiríamos nosotros), que tras intentar cobrar por sus servicios online han cedido en su pretensión.
A partir de esta idea, el artículo establece seis formas de hacer negocio a partir de la distribución de contenidos o servicios gratis en internet. De hecho, la mayor parte de estas formas ya existían antes de la popularización de internet, pero la red les ha dado mayor alcance.
1. “Freemium”
El ejemplo típico es el de los programas de software. Existe una versión gratuita y una versión “Pro” con más funcionalidades.
2. Publicidad
Banners, pay per click, esponsorización: todos los formatos de publicidad online responden a la misma idea: una oferta de contenidos y servicios gratuita atrae audiencias con intereses diversos y necesidades explícitas, una información por la que los anunciantes están dispuestos a pagar.
3. Subsidiación cruzada
En este caso el negocio consiste en establecer los precios de un determinado pack de productos y servicios de forma psicológica. Ejemplo: “¡Consigue gratis una consola Wii de 2ª generación! (si compras la edición de lujo de la última novedad en juegos)”. Lo mismo sucede con productos bancarios o tarifas de telefonía móvil: se suele situar uno o varios productos más baratos asegurándose de que el usuario consumirá o comprará otro artículo más o menos relacionado.
4. Coste marginal cero
La música online es el mejor ejemplo de este tipo. Puede ser distribuida sin coste apreciable (pensemos en el streaming o el p2p). Algunos músicos se han adaptado a esta tendencia económica que no ha podido ser frenada ni por leyes, ni por software, ni apelando al sentimiento de culpabilidad de quienes comparten y consumen música sin pagar por ello. Estos músicos utilizan sus canciones grabadas para promocionarse y lograr vender más entradas para sus conciertos, y más merchandising en ellos. El resto de músicos empiezan a asumir progresivamente que la música no es en sí misma un negocio lucrativo (de hecho esto ha sido así desde siempre para la mayor parte de músicos).
5. Intercambio por aportación
“Yo te cedo ancho de banda y tú me aportas valor”. Esta es la manera en que muchos websites funcionan. Pensemos por ejemplo en sitios de noticias como Digg o Menéame, en que los usuarios dan valor al site al votar y comentar las noticias y contribuir a su clasificación. En estos websites, el acto de usar el servicio crea valor, ya sea mejorando el propio servicio o creando información que puede ser útil en otro lugar.
6. Economía del don
Wikipedia es la prueba de que el dinero no es el único motivador. La distribución de coste cero ha supuesto que el hecho de compartir se haya convertido en una industria. El altruismo siempre ha existido, pero internet permite a las acciones individuales lograr un impacto global. En el sistema económico dominante un proyecto como la Wikipedia simplemente se ve como contenido gratis –e incluso como competencia desleal-, pero considerarlo así dice más de la escala de valores que rige actualmente que del valor real del servicio que se ofrece.
En esta cambiante sociedad, ¿qué tiene que decir la economía de todo ello? Pues tiene que decir cosas importantes, como por ejemplo que el dinero no es el único bien deseado y escaso en el mundo. También lo son el tiempo y el respeto, entre otros. Son conceptos conocidos desde siempre, pero que ahora se pueden medir con más rigor, mediante lo que se llama la economía de la atención y la economía de la reputación.
Como casi siempre en internet, podemos fijarnos en Google, que convierte la reputación (Page Rank) en atención (tráfico) y en dinero (anuncios).
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